martes, 27 de octubre de 2009

"EL PAN NUESTRO DE CADA DIA"

Se hicieron de repente, los siglos de los minutos, mientras yo veía como en otras poesías, la madre de alguien le planchaba la camisa a Dios.
Un arrogante marido.
Veía y escuchaba en otras poesías casi prosaicas, como alguien se asfixiaba en cuestionamientos infantiles, que por cierto se hicieron humo en la mesa oscura, de la sala oscura donde yo respiraba.
Como me hablaban los autores desorbitados, que parecían cuerdos fumadores de opio.
Y en ese entonces fue cuando escuche también en la mesa de los imaginarios ecos, como alguien fundamentaba que dios quizás sacude de manera sensual sus tetas.
Como si alguien supiese la naturaleza del género divino.
Escuchaba en el rincón donde se encontraba el piano, o quizás donde yo quisiera que este se encontrara, como se quejaban los poetas que no se cansaban de denunciar en murmullos el día especial, donde los negros metieron sus pies al agua, de la fuente de la gran plaza, para escándalo de la burguesía por cierto.
Y fuera de mi asombro, encontré como piden revolución los que están sentados en un sofá.
Ya no existía una casa de pensadores que se hiciera la muertita.
Porque solo me dijeron entre el humo del tabaco y otras sustancias, que nadie se perdía de los quilombos y no había pendejos burgueses que se perdieran de una noche de tango zambulléndose camuflados entre los marginados.
Y las caras largas de los pobres infelices que creyeron que quedaría oculto. ¿Pero quien se iba a imaginar que la música popular por fin tendría letra? “espero paciente”, para que caigan primero los ratones a la trampera, para después salir a venderlos.
Las teorías más paupérrimas, se convierten en esta isla en las cosas más rentables.
-Y esto lo dicen los marinos del Aconcagua.-
Los días pasaban y las historietas se repetían, una y otra vez, hasta que del juego se sacaba una ficha menos, un participante menos……. una lapida más.
Nunca hemos aprendido a ser condescendientes, pero si pudimos acomplejarnos para que de alguna manera entremos en el cajoncito de las ofertas. Así tenia mas sentido vender el cajón con las manzanas adentro y no vacío…. Porque eso no seria honesto.
Al chico del kilómetro 12 le asesinaron a los padres. Pero se quedo tranquilo porque ellos estarían con dios.
-No, “no hay de que preocuparse me dijo el asesino, yo no soy psicótico, pues cuando me permito el gusto de matar lo hago muy conciente”.- dio media vuelta saludo con una burlona reverencia y se marcho.
De repente prefiero suspirar y dar vuelta la página.
Entonces los siglos empezaron a hacerse de los minutos, y fue cuando el hombre intento engañar al hombre.
Entonces fue cuando las poesías empezaron a hacerse de las quejas, y fue cuando la revolución empezó a hacerse de los engaños.
Fue cuando escuche como tocaban el piano, que estaba en la sala oscura, en el rincón que yo deseaba que se encontrara, y las notas se afinaban a medida que llegaban a interpretarse.
Sentía como me crujía la mandíbula porque dentro de esta rara lectura, tuve un desmayo de cansancio, lo cual provoco que sufriera una parálisis, de esos que acompañan el descanso que duro no mas de 5 minutos y casi me arrastra a la realidad.
Fue cuando los pobres conocieron el pan de todos los días, y los ricos solo se hicieron de los pobres.
Así los vecinos entendieron que no había que asustarse cuando en el cementerio se levantaran los muertos para saludarlos con mayor simpatía de la esperada.
Porque ellos sollozaban demasiado, mientras repartían claveles.
Y se hacia el amor en las plazas y se podían coger en las camas de los esposos.
Y se hicieron la salas de fumadores, donde el que mas rápido moría era el mas inteligente, y las cenizas desteñían la alfombra, de un oscuro caoba, que las mejores pisadas le hacían casi un efecto de patinado.
Y se hicieron los bustos de los próceres, muy arraigado a la mitología griega o alguna otra mentira pomposa de las culturas.Y se siguieron mintiendose alabando a falsos idolos o libertadores.
Y entonces las risas casi embriagas, delataban los rencores de unos con otros.
El humo seguía saliendo demasiado sagaz desde el interior del libro.
En el baño del recinto se espera con ansias el veredicto del parto que adentro se ejecutaba, pero la emoción de la noticia no superaba la distancia del pasillo, y para mi desgracia yo estaba dos salas antes de este.
Se fusilaron en esa noche con tantas palabras, que murieron demasiados sentimientos, arrumbados en un muro.
Sin embargo no perdimos todavía la costumbre de pensar en los claveles, ni de meter la mano dentro de la tierra, para que mientras disfrutamos del sol agarramos con esa mano a los muertos que nos dejaron y no queremos.
-¿es tan fácil mentirle al que interpreta?
-Los lutos ya no se hacen a escondidas y creo que es lo que mejor aceptamos- dijo un personaje de la izquierda, que por cierto era prostituta.
Entonces quebró un silencio atroz en la sala, que provoco el cese de disparos por unos momentos.
Se perdonaron el tiempo perdido, se levantaron y con una mano en la tierra procuraron irse, para esperar la siguiente guerra.
Entonces se levanto de sus aposentos dio las ordenes debidas, y se puso su camisa recién planchada para salir de la sala, tomarse un taxi y volver a la comodidad de la televisión, donde realmente si podía comer pan, putear y ser DIOS.

Simon Ruani.

3 comentarios:

  1. Increibleee fabulosooo! al mejr estilo cortazar!!! mis felicitacionesss, es exisitooo! me encanto...me gustaruia pedirte algunas explicaciones en cuanto pueda lo haré---jejje besos simiiiiiiiiii!! jajaj

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  2. mmmmmmmmmmmaaaaaaaaaaaaanso esta!

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  3. me alegro que guste!!!......cuando quieras te ayudo con esas dudas!! gracias ossip!
    simon,

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