Puedes girar tantas veces sobre mí.
Puedes hacerte viento y girar
No me ahoga el día en las cuerdas metálicas
Me asusta el grito cuando giras y te haces de mí.
Ya son dos veces sin saber que poner, sin nada que ofrecernos.
Puedes creerte el cuento y hacerte tierra.
Puedes volver a las cenizas sin que te recuerden sobre la piedra.
Te haces humo tangible como un cuerpo y girar tantas veces sobre mí.
Puedes vivir tanto y tan poco.
Puedes creer en todo y no confiar.
Llegarías tan lejos incluso siendo viento dentro de un puño cerrado.
Puedes enseñar tanto y ser viento y en un giro perder lo todo.
No me ahoga el día, no me asusta que suceda después.
Me asusta no conocerme o hacerte conocer.
Porque llega el día y no se que poner.
Y se hace tarde y siempre me apuro.
Y siempre tengo prisa y estoy dentro.
Puedes creerte y no confiar…. Puedes estar vivo…
Mientras estas en tu ataúd, yo pienso.
Y no se que poner… no me advertiste.
Pensando puedes ser viento y giras sobre mi.
Y delirar en que tal vez te recuerden siendo tangible.
Solo se que en la próxima oportunidad acordaremos.
Mientras me siento puño, mientras giras…
¿Me dirás que hiciste?
Podre elegir la tipografía…el tamaño, el surco, la profundidad.
El color de la piedra, pero eso estará por mucho tiempo vacío, vacío por no saber que poner.
Por negarte y no decirme que creaste…. Por no ser trascendente, ni colaborar con la causa.
Eso será así… tendrá fecha… hasta recordare tu periodo cada vez que lo vea.
Giraras sobre mí, mientras soy puño.
Y esto estará así… porque no soy bueno.
Porque no se mentir.
Y esto estará vacío, por no saber que poner.
Simón Ruani
sábado, 1 de mayo de 2010
domingo, 14 de febrero de 2010
ASI TE VIENES ADIOS.
Así te vienes a mi suerte completando las sombras.
Así te vienes en noches quedadas, esperando que el ahogo abandone y sea prófugo de tu ventanal, asesinando lo que fue un ocaso amarrado al amanecer.
Y caminando de pared a pared, con temor a las bocas del inframundo que hasta ellas lograron dormir hoy.
Así te venias en una noche sin luna, cantando en la calle tus susurros de los cantores que se dedicaron a salvarse.
¡No te cantes lluvia veraniega!, no te cantes victoriosa para mí.
Así te vienes del boulevard oscuro del genocidio.
Así te vienes hacia afuera de la vida a reunirte con ellos que cantaron a escondidas.
Así te vienes con pañuelos pálidos y en plazas sordas y nostálgicas. Así vienes arrasando como tifón al reisiliente.
¡No cantes lluvia veraniega!, no te actúes desentendida de que es vivir artisteando la felicidad, no te creas que remoje la angustia en una terraza cuando te vienes en noches quedadas.
Así te vienes inteligencia fracturada, convencida de que sirves para no llorar en casa.
Así te vienes…. Así llegaste, aunque no me acuerdo el repertorio, ni tampoco sepa el himno que en la escuela no te enseñan.
¡No te cantes lluvia veraniega!, que a veces me gusta perder el rumbo, así te vienes en la sombra para ver las cicatrices de mi espalda. No me dejes los colores que no quieren ser símbolos, pero tampoco me cierres la puerta.
No me creas más patriota por huir del humillante.
Pero así te vienes detrás de mí.
Así te vienes, como un dios, que se sienta en un trono y castiga al desertor.
¡No te cantes libre! Y esto me lo digo al alma, para cuando no me sienta traidor, buscare a quien lo canta.
Así te vienes y que por fin te digo no me voy, a pesar te extrañe.
Ni siquiera condiciono tus ganas, para que con odio te enjuicie otro con mejor moralidad.
No te cantes mejor que yo, lluvia, que perdí la humanidad, y sin embargo me embarro los pies en el piso.
No te creas tan vital, porque mi sentido de patria tapo las cañerías, es que por dentro yo se, que para fundamento me hice idiota.
Yo confienzo no creerme para siempre, porque nadie decide que hacer. Mejor te extraño, para cuando vuelva no ver los escombros, tus deshechos.
Te prefiero tan incompleta, casi pobre y limitada, que me recuerdas a mi propia incapacidad de ordenar versos.
Porque aunque te creas la Atlántida, tienes bandera y no te lavas las manos en Roma.
Yo solo tengo nauseas cuando me hablan de vos.
Así te vienes en pequeños libres, o grandes fugas de tu suelo.
No te hagas infinita en mis manos, que te vienes y yo no me ocupo de tu destino.
Así te vengas en ese día para obligarnos a entonarte.
Entonces suplicando te pido, ya no me dejes vivo para verte destrozada. No te escondas si ya te vienes en fracaso.
¿No te crees acaso de tierra seca y agrietada?
Así te vienes saludando a tus personas, que yo me voy.
Y a veces me creo pensante, y siento como puedo pedirle a la realidad.
Es que solo ruego…que la fantasía se haga rezo.
Y no creerme la ilusión de que los milagros, las victorias… las mías, no dependen del mago de Oz.
Pero no te cantes victoriosa, creo darte batalla.
No me asustes y esconde el cetro. Te lo digo mejor… así te vienes.
Así te vienes adiós, a Dios.
Simon Ruani.
Así te vienes en noches quedadas, esperando que el ahogo abandone y sea prófugo de tu ventanal, asesinando lo que fue un ocaso amarrado al amanecer.
Y caminando de pared a pared, con temor a las bocas del inframundo que hasta ellas lograron dormir hoy.
Así te venias en una noche sin luna, cantando en la calle tus susurros de los cantores que se dedicaron a salvarse.
¡No te cantes lluvia veraniega!, no te cantes victoriosa para mí.
Así te vienes del boulevard oscuro del genocidio.
Así te vienes hacia afuera de la vida a reunirte con ellos que cantaron a escondidas.
Así te vienes con pañuelos pálidos y en plazas sordas y nostálgicas. Así vienes arrasando como tifón al reisiliente.
¡No cantes lluvia veraniega!, no te actúes desentendida de que es vivir artisteando la felicidad, no te creas que remoje la angustia en una terraza cuando te vienes en noches quedadas.
Así te vienes inteligencia fracturada, convencida de que sirves para no llorar en casa.
Así te vienes…. Así llegaste, aunque no me acuerdo el repertorio, ni tampoco sepa el himno que en la escuela no te enseñan.
¡No te cantes lluvia veraniega!, que a veces me gusta perder el rumbo, así te vienes en la sombra para ver las cicatrices de mi espalda. No me dejes los colores que no quieren ser símbolos, pero tampoco me cierres la puerta.
No me creas más patriota por huir del humillante.
Pero así te vienes detrás de mí.
Así te vienes, como un dios, que se sienta en un trono y castiga al desertor.
¡No te cantes libre! Y esto me lo digo al alma, para cuando no me sienta traidor, buscare a quien lo canta.
Así te vienes y que por fin te digo no me voy, a pesar te extrañe.
Ni siquiera condiciono tus ganas, para que con odio te enjuicie otro con mejor moralidad.
No te cantes mejor que yo, lluvia, que perdí la humanidad, y sin embargo me embarro los pies en el piso.
No te creas tan vital, porque mi sentido de patria tapo las cañerías, es que por dentro yo se, que para fundamento me hice idiota.
Yo confienzo no creerme para siempre, porque nadie decide que hacer. Mejor te extraño, para cuando vuelva no ver los escombros, tus deshechos.
Te prefiero tan incompleta, casi pobre y limitada, que me recuerdas a mi propia incapacidad de ordenar versos.
Porque aunque te creas la Atlántida, tienes bandera y no te lavas las manos en Roma.
Yo solo tengo nauseas cuando me hablan de vos.
Así te vienes en pequeños libres, o grandes fugas de tu suelo.
No te hagas infinita en mis manos, que te vienes y yo no me ocupo de tu destino.
Así te vengas en ese día para obligarnos a entonarte.
Entonces suplicando te pido, ya no me dejes vivo para verte destrozada. No te escondas si ya te vienes en fracaso.
¿No te crees acaso de tierra seca y agrietada?
Así te vienes saludando a tus personas, que yo me voy.
Y a veces me creo pensante, y siento como puedo pedirle a la realidad.
Es que solo ruego…que la fantasía se haga rezo.
Y no creerme la ilusión de que los milagros, las victorias… las mías, no dependen del mago de Oz.
Pero no te cantes victoriosa, creo darte batalla.
No me asustes y esconde el cetro. Te lo digo mejor… así te vienes.
Así te vienes adiós, a Dios.
Simon Ruani.
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